Epitafios y almas

Epitafios y almas

Es difícil no dejarse llevar por la espuma de la ola. Rodando por encima de la ola, mientras vuelo sobre el lomo de una gaviota. Me quedo en mis pensamientos y me atrapo.

El mar me contemplaba con celo debido a que me encontraba de espaldas a él. Jamás hay que darle la espalda al mar, ya que este se enoja. La arena besa mis pies descalzos y se escabulle por entre mis labios que en ese momento se dedican a decir:

-El espectáculo empezaría mañana- y un ruido ensordecedor se plantó sin más.

-El espectáculo empezó y ni nos dimos cuenta, al menos para a ti empezara mañana. Lo que es para mí, el espectáculo empezó hace rato y sin nosotros presentes. Y en el caso en que nuestro ser pensante muriese el espectáculo seguirá sin nosotros- se replicó.

-Entonces cuando se cierra el telón y con ello la escena y con ello la obra; ¿solo los muertos lo ven? -tristemente se escuchó.

-El telón jamás se cierra, e incluso se ignora si alguna vez estuvo cerrado- susurró una gaviota.

-Lo que pasa es que ustedes piensan que si te mueres ya no puedes hacer nada, yo creo en la vida después de la muerte y no me ando inventando pavadas-

-¡A qué tu no creas nada solito!-

<<El ruido ensordecedor replicó>>

-Cuando se cierre mi telón quiero que sobre él pongan las siguientes palabras:

“Próxima función: Jamás. Si no me vió, perdió, si me vió ganó. Ahora si no cree en la competencia, gracias…”

-¿No crees que es un poco largo?

-No, de hecho, las palabras de mi epitafio son estas:

“Aquí yacen mis restos, la voz que escuchas ahora soy yo, saludos…”

-Que aterrador suena, jamás nadie te iría a ver.

-Espérate, que continúa:

“Si me amaste, aquí estoy amándote, si me perdonaste, te doy las gracias, si callaste…”, ahí no sé qué poner.

-Yo creo que si lo dejas así muchos se matarán en busca de esa respuesta y como una animita te levantarán.

-Gracias por el favor concebido.

-Espero nunca olvidar tu voz, como para tener una gran razón para ir al cementerio y decir: voy a escuchar a un amigo al cementerio.

Ese mismo día soñé:

“Damas y Caballero hoy presentaremos ante ustedes la última obra de arte de X llamada “Epitafios y almas”. Ante ustedes yace el soñador, pobre ser, que en entre las arenas del mar cae dormido, con un lápiz en su mano y su epitafio en blanco”

Al despertar, el mar comenzaba a reclamar como suyo el cuerpo que entre sus arenas y algas se mezclaba.

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